Las fundaciones examinan las asignaciones de criptomonedas en medio de perspectivas de rentabilidad más difíciles para las inversiones tradicionales
Las fundaciones examinan las asignaciones de criptomonedas en medio de un panorama de inversión tradicional desafiante
Las fundaciones, vehículos de inversión tradicionalmente conservadores, están explorando cada vez más las asignaciones a criptomonedas como Bitcoin y Ether. Este cambio se produce a medida que estas instituciones se enfrentan a una perspectiva más desafiante para los rendimientos de las clases de activos tradicionales, como las acciones y los bonos. El atractivo de los activos digitales radica en su potencial para ofrecer diversificación y mayores rendimientos en un entorno de bajo rendimiento.
La decisión de asignar a criptomonedas no se está tomando a la ligera. Las fundaciones están llevando a cabo una debida diligencia exhaustiva, sopesando cuidadosamente los beneficios potenciales frente a los riesgos inherentes asociados con esta clase de activo naciente. Los factores que se están considerando incluyen la volatilidad, la incertidumbre regulatoria y las complejidades operativas relacionadas con la custodia y la seguridad.
Punto de vista experto
El movimiento de las fundaciones hacia las criptomonedas es un desarrollo notable, que indica una posible ampliación de la aceptación institucional de los activos digitales. Durante años, los inversores institucionales se han mantenido en gran medida al margen, citando preocupaciones sobre la volatilidad y la claridad regulatoria. Sin embargo, la búsqueda persistente de rendimiento y la creciente madurez de la infraestructura del mercado de criptomonedas, incluida la aparición de soluciones de custodia reguladas, están haciendo de las criptomonedas una opción más apetecible.
Es importante enfatizar que es probable que estas asignaciones sean relativamente pequeñas inicialmente, lo que representa un enfoque de prueba. Las fundaciones normalmente operan con horizontes de inversión muy largos y un fuerte enfoque en la preservación del capital, por lo que cualquier incursión en una nueva clase de activos será gradual y cuidadosamente administrada. Anticipamos que las instituciones favorecerán inicialmente las asignaciones a criptomonedas más establecidas como Bitcoin y Ether, y pueden ampliar su exposición a otros activos digitales a medida que el mercado madure y los marcos regulatorios se vuelvan más claros.
Qué observar
Los próximos trimestres serán cruciales para determinar si este interés inicial se traduce en asignaciones sostenidas y significativas a criptomonedas por parte de las fundaciones. Los factores clave a observar incluyen: El rendimiento de las asignaciones de criptomonedas existentes en relación con los activos tradicionales; los desarrollos regulatorios, particularmente con respecto a la clasificación y el tratamiento de las criptomonedas; y el desarrollo continuo de soluciones de custodia sólidas y seguras. Cualquier revés regulatorio significativo o una recesión importante del mercado podría amortiguar rápidamente el entusiasmo. Por el contrario, los desarrollos regulatorios positivos y el rendimiento sólido continuo podrían acelerar la tendencia.
También estamos monitoreando de cerca los marcos de gestión de riesgos empleados por estas instituciones. ¿Cómo están incorporando la volatilidad de las criptomonedas en sus evaluaciones generales de riesgo de cartera? ¿Qué medidas están tomando para garantizar la seguridad de sus activos digitales? Estas consideraciones serán fundamentales para garantizar la viabilidad a largo plazo de las criptomonedas como clase de activo institucional.
La entrada de fundaciones en el espacio de las criptomonedas, aunque con cautela, puede indicar el comienzo de un ciclo de adopción institucional más amplio que podría remodelar el panorama de los activos digitales.
Fuente: CoinDesk
